El Día de la Madre debería ser todos los días, porque su amor no conoce de calendarios. Es ese amor que se filtra en el aroma de una sopita caliente cuando estás enfermo, en esa llamada justo cuando la necesitabas, en ese «hijo, tú puedes» que resuena en tus días grises. Hoy, más que regalos, merecen nuestro reconocimiento más profundo: el de verlas, realmente verlas, en toda su dimensión humana, con sus sueños pospuestos y su corazón gigante.
A veces olvidamos que detrás de ese «yo puedo/yo lo hago” hay una mujer que también necesita ser escuchada. Que bajo ese abrazo que todo lo cura, late un corazón que ha aprendido a amar contra viento y marea. Este día, hagamos algo diferente: agradezcamos no solo lo que hacen por nosotros, sino lo que son. Porque su mayor enseñanza no está en sus palabras, sino en su manera de amar sin condiciones, incluso cuando el mundo les ha dado razones para endurecerse.
A nuestra mamá, abuela, tía, hermana: ¡gracias! Gracias por ser nuestro primer hogar, por convertir los fracasos en lecciones y los éxitos en celebraciones. Gracias por ese amor que no entiende de lógica, ese que perdona antes de que pidamos perdón y que celebra hasta nuestras victorias más pequeñas.
Y a ti que lees esto: ¿cuándo fue la última vez que te sentaste a mirar a los ojos de tu madre sin prisa? ¿O que le preguntaste por sus historias de juventud, esas que guarda como tesoros olvidados? Este Día de la Madre, regálale el sentirse vista. Dile que la admiras, no solo por lo que hace, sino por cómo lo hace: con esa mezcla única de fuerza y ternura que solo ella posee.
Como coach, he aprendido que el amor más transformador es el que empieza por reconocer nuestro propio valor. Por eso, hoy te invito a honrar a tu madre ayudándola a recordar que ella también merece ese amor incondicional que tanto da. Si quieren explorar cómo vivir desde la plenitud (no desde el cansancio), pueden contactarme. Porque el mejor regalo para una madre es ayudarla a reencontrarse con la mujer poderosa que siempre ha sido.
¡Te quiero y admiro, mamá!
#MadresQueInspiran #PaulRibbeckCoach
Precioso artículo que nos invita a reconocer y a hacer, más que juzgar desde el desconocimiento.